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lunes, 15 de noviembre de 2010

"El ritmo del garaje", Loquillo y los Trogloditas


Jose María Sanz Beltrán, mundialmente conocido como Loquillo, es uno de esos tipos para el que no parecen pasar los años. Lleva subido a un escenario desde principios de los 80, y a lo largo de su dilatadísima carrera no ha parado de componer himnos del rock nacional, canciones que forman parte de la banda sonora de muchos de nosotros. No puedo decir que sea el mayor fan del Loco, pero, como decía, ha compuesto algunos temas que siempre irán ligados a mis primeros recuerdos, y por esa razón ni se me pasó por la cabeza perderme el concierto que dará en Logroño el próximo viernes. Imagino que habrá momentos en los que me sentiré algo perdido entre chupas de cuero y botas de piel, pero no dudo que merecerá la pena estar allí para dejarme la garganta con Cadillac Solitario, Rock & Roll Star o El ritmo del garaje, la canción que hoy quiero compartir con vosotros. Os dejo con una actuación en directo para Radio 3 en la que Loquillo  -feo, fuerte y formal como siempre- comparte escenario con una Alaska en pleno apogeo. Corría 1983 y algunos, entonces, aún dábamos patadas en el vientre de nuestras madres...

viernes, 15 de agosto de 2008

"Oh Peio Peio!", Kepa Junkera

Hoy me he levantado de la cama con el buen sabor de boca que te dejan las buenas canciones en directo, no defraudaron ni Zarra ni María, pero hoy apenas tengo tiempo, es fiesta en mi pueblo y los cohetes ya están anunciando el encierro así que mañana os contaré mejor. El buen despertar se ha confirmado cuando estaba revisando un poco la información musical del día después de desayunar, y me he dado de bruces con una joya al leer la revista Efeeme. Resulta que Kepa Junkera, el acordeonista vizcaíno, está trabajando en un próximo disco, y una de las canciones que formarán Etxea (el álbum) está interpretada en euskera por Calamaro, Loquillo y Jaime Urrutia, tres inmortales del rock en español. En el concierto de Calamaro de mayo ya pude ver sobre el escenario a Andrés, Jaime y Kepa cantando, pero que lo hagan en euskera es algo que me emociona profundamente además de hacerme sentir muy orgulloso. El tema es una antiquísima canción tradicional vasca que se llama Oh Peio Peio!, y es el diálogo de un hombre con una hilandera a la que insta a hilar para que pueda irse a dormir. Una canción aparentemente inocente pero con una leve connotación sexual escondida, lo que Loquillo parece captar perfectamente por la forma de susurrar las palabras. Llama la atención el peculiar acento euskaldun de Andrelo, y el buen hacer de Jaime Urrutia con el euskera ya que, pese a su apellido, es madrileño. Disfrutad de esta tarde festiva, que cada vez quedan menos...Saludos!

lunes, 21 de julio de 2008

"Cadillac solitario", Loquillo y los Trogloditas

Hay un rockero en España al que siempre he admirado pese a no ser un gran seguidor de su música. Loquillo me parece un ejemplo a seguir, el más claro ejemplo de alguien que siempre ha sido fiel a su estilo y principios. Lleva más de 20 años con su tupé y sus enormes botas, y sus canciones nos siguen hablando de noches mojadas en bourbon y de rubias que te dejan tirado mientras te quedas fumándote un pitillo. Cadillac solitario es todo un himno para más de una generación de jóvenes españoles, un tema ideal para hacer estallar cualquier bar o plaza de pueblo en la que sea escuchada. De esta canción tengo muy buenos recuerdos, ya que no olvido un doble cassette que me regaló mi padre hace muchísimos años (creo que en el 92) llamado El Golfo, un recopilatorio de pop español en cuya portada salía el niño bajito pelirrojo de Farmacia de guardia robándolo de una tienda de discos. El tema estrella de la recopilación era la canción de Loquillo, un hombre al que durante este año he visto en persona un par de veces y me he quedado sorpredidísimo al ver su enorme planta, bastante más alto que yo (no soy bajo precisamente), y con un enorme número de pie. Os dejo con la canción que, por supuesto, todos vosotros conoceis, aunque siempre viene bien echar una mirada atrás para recordar épocas que ya nunca más volverán.