Carlos Chaouen es uno de esos escritores de canciones que juegan en la primera división nacional, peleando siempre por el campeonato y no abandonando nunca los puestos de Champions. Pocos saben manejar el lenguaje como el gaditano, que hace malabares con las palabras y es un maestro en el trapecio del verso. Han pasado ya once años desde que publicara su primer disco con el original título de Carlos Chaouen, y aunque en su último trabajo se ha soltado la melena con un sonido algo más duro, sigue siendo una gozada escuchar sus canciones. Pero hoy no quiero hablar de Horizonte de sucesos, hoy quiero volver a 1998, cuando Carlos grabó un primer disco que incluía canciones como Bosque lejano, Tu ombligo o Me he pintao (además de una horrorosa portada, todo hay que decirlo), tres canciones que ya por sí solas elevan el nivel del disco al sobresaliente. Hoy, antes de morir hasta mañana, quiero compartir con vostros Me he pintao, una canción que siempre conseguirá darme donde más me duele, pase el tiempo que pase...
A pesar de la temprana hora que es, hoy he amanecido antes que los gallos y ya me ha dado tiempo de ir un poco a clase (sin abusar) y visitar ése agujero negro que supone para mi bolsillo atravesar las puertas de la Fnac. Después de dejarme mi cuota semanal en música, he vuelto a casa dispuesto a dejaros unas canciones, y es que tenía en mente unas cuantas de las que me apetecía hablar. Últimamente tengo los sentidos y los sentimientos más abiertos, más vulnerables a los estímulos que me vienen de fuera. Canciones que conozco desde hace años me suenan mejor que antes y me dicen más cosas, y otras que voy conociendo le ponen la música a estos días en los que parece que todo funciona, así que cuando me pongo a escribir se me vienen mil temas a la cabeza. Pues bien, todas las canciones que tenía en mente y pensaba dejaros se han venido abajo como un castillo de naipes cuando he encontrado éste vídeo, una vez más por pura casualidad, aunque prefiero pensar que es el destino, el azar o la suerte el que los aparca en medio de la carretera de mi vida, obligándome a detener mi camino y prestarles los minutos que me demandan. Hoy, como el otro día, he dado con una canción que cantan juntos Zahara y Joaquín Calderón, una versión de Diecinueve, la espectacular canción de los andaluces Maga. Al escribir éstas líneas soy consciente de que a más de uno de los que os pasais por aquí no os va a gustar la canción, por vuestros comentarios he podido comprobar que Zahara despierta sentimientos encontrados, o la adoras o no te gusta. Yo hasta hace poco estaba en la línea que divide ambos bandos, pero desde hace unas semanas he decidido pasarme al bando de los zaharistas, he estado escuchándola en profundidad y creo que tiene unas canciones preciosas, además de tener sólo 24 años (¿Se puede tener una edad mejor? ;) ) y un margen de mejora amplísimo. No voy a decir que la versión de Diecinueve sea mejor que la original ya que el tema de Maga me parece redondo, perfecto de principio a fín (aunque la versión de Iván Ferreiro tampoco está nada mal), pero el sentido que le da Zahara al tema, suavizándolo y endulzándolo acompañada por Joaquín Calderón y su violín, ése instrumento tan misterioso y melancólico, es merecedor de que lo escucheis también. Diecinueve tiene una de las mejores letras que se hayan escrito en los últimos años en España, y si a ello se le añade la voz de primavera de Zahara, el resultado son unos minutos mágicos que a mí, personalmente, me han dejado helado. Espero que la disfruteis...
Joaquín Calderón es un músico (profesor de violín) andaluz, cantautor habitual de salas madrileñas y sevillanas. Alguna vez había escuchado alguna canción suya, pero no os voy a engañar, he llegado a Mirándote rebotando de vídeo en vídeo, y una vez que la he escuchado lo he vuelto a hacer un par de veces más. Mirándote es una canción con una letra preciosa, la escribió para su hijo y es de una sensibilidad y delicadeza espectaculares. Joaquín nos cuenta cómo ve a su pequeño desde los ojos de un padre fascinado ante el mayor regalo que uno puede recibir, un hijo. Sí, tengo 24 años y, de momento, no sé lo que significa eso de tener que cuidar a un trozo de tu carne, tu sangre y tu vida, pero no pienso morir sin experimentarlo, y es que yo, otra cosa no, pero instinto paternal... ;). Para ésta canción Joaquín cuenta con la ayuda a la voz de la deliciosa Zahara, una chica que cada día me gusta más y más. Las voces de ambos casan a la perfección, y el resultado es una emotiva y delicada canción que a todos debería ablandarnos un poco el corazón, y más hoy, que es domingo...