Aunque le ha costado lo suyo, el frío por fin ha llegado rompiendo todas las puertas, mojando los huesos de quienes se atreven a estar en la calle a estas horas de la noche. La niebla por la mañana, esa ducha angustiosa a primera hora, el café de la tarde o los cristales empañados indican que el invierno está llegando, y me encanta observarlo desde el calor de mi ventana en noches como esta, en las que el viento grita fuera intentando callar la música que suena en mi cálida habitación. Hoy, en una nueva entrega de Canciones para el otoño quiero compartir con vosotros tres canciones de las de manta y chimenea, supongo que ya me entendeis...
Para empezar, una canción del maravilloso álbum de debut que se ha marcado la jovencísima Alondra Bentley, Dot dot dot. Ashfield Avenue, que es como se llama su disco, es una colección de preciosas canciones que Alondra pinta de todos los colores con su voz de arcoiris. El de la murciana de origen británica ha supuesto para mí uno de los mejores trabajos del año, y creo que canciones como ésta me dan la razon... Sigo con otra de las grandes sorpresas nacionales del curso, el granadino afincado en Madrid Carlos Siles. No sé cuántas veces os habré recomendado que escucheis su disco, pero siempre serán insuficientes. El primer trabajo de Carlos es un pequeño universo de canciones teñidas de melancolía que me tiene absolutamente fascinado. Hoy me apetece compartir con vosotros Baila nena, un tema simple, casi una nana, que me partió el corazón desde la primera vez que la escuché. Bonita a más no poder... Para terminar, Fabián. Creo que ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre, y ya no me pongo colorado al admitir que actualmente es mi artista favorito. Nadie consigue conmoverme como él lo hace, sus canciones son cálidas caricias (aunque a veces rocen hasta hacer daño) que ya son parte de mis necesidades vitales diarias. Con ustedes, Adiós, Tormenta...
"Dot dot dot", Alondra Bentley
"Baila nena", Carlos Siles
"Adiós, tormenta", Fabián
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miércoles, 25 de noviembre de 2009
viernes, 24 de julio de 2009
Música para las tardes tranquilas de verano
Hoy es viernes, más viernes que nunca, y este fin de semana se presenta agradablemente ocupado para mí. No voy a tener tiempo (ni cuerpo) de pasarme por aquí, y no quería marcharme sin despedirme de vosotros con algo de música. Hoy apuesto por las canciones tranquilas y suaves como las tardes de verano, como la tarde de hoy. Primero Juega despacio, una preciosa canción de Silvia Penide cantada en acústico y acompañada por Manu de Stereotipos. Después, una increíble versión de A day in the life de los Beatles que se marca Lourdes, mucho más conocida por Russian Red (estaba un poco cansado de encontrarla en todos los sitios como a Vetusta Morla, pero es tal el dulzor que desprende su voz que siempre acaba siendo un placer escucharla). Os dejo también Meltdown, una de mis canciones favoritas del maravilloso disco que es Ashfield Avenue, de Alondra Bentley, y termino con Cenicienta, del gran Carlos Siles y que es una de las que más ha sonado en mi cabeza hoy. Pásenlo bien, nos vemos pronto...
"Juega despacio", Silvia Penide y Manu (Stereotipos)
"A day in the life", Russian Red
"Meltdown", Alondra Bentley
"Cenicienta", Carlos Siles
"Juega despacio", Silvia Penide y Manu (Stereotipos)
"A day in the life", Russian Red
"Meltdown", Alondra Bentley
"Cenicienta", Carlos Siles
martes, 9 de junio de 2009
"I feel alive", Alondra Bentley

Una de las muchas cosas buenas que tiene la música es que en apenas un instante puede conseguir lo que tú no logras por más que lo intentes, ni por más horas de empeño que le pongas. No recordaba una noche tan oscura como la de hoy, y lo peor de todo es que la llevo dentro. Hoy tengo el corazón más blando y negro de lo habitual, y tengo esa nostalgia indefinida que de vez en cuando aparece y pesa toneladas. Esa tristeza injustificada que hace que te sientas cansado, y que lo único que desees es que el tiempo pase rápido, para verte en otro sitio o de otra forma. Esta noche no era capaz de atisbar el más mínimo destello en este cielo enfurruñado y de mala baba, y entonces ha aparecido esta chica con nombre de pájaro para demostrarme que sólo tenía que levantar un poco la cabeza y afinar más la vista, la luz estaba ahí, rozándome el oído. Alondra ha conseguido que durane apenas dos minutos y medio olvidara todo, absolutamente todo lo que me rodea estos días. Puede paracer poco pero, amigos, dos minutos y medio,a veces, son más que una eternidad. Señores, I feel alive, de Alondra Bentley...
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