Aquí en Bilbao, tengo un supermercado Eroski justo debajo de casa, y al tenerlo tan cerca suelo hacer un viaje diario, en vez de hacer la compra semanal como la mayoría de la gente. Os extrañará que os diga esto, no viene a cuento pensareís, pero es que llevo unas semanas en las que no paro de sorprenderme con el hilo musical que tienen. No sé quién es el encargado de la música allí abajo, pero el caso es que durante estos años he escuchado a Quique, Carlos Chaouen, Pablo Moro, Bob Dylan, Tom Petty mientras decido si quiero el zumo de naranja con o sin pulpa o busco una bandeja de alitas de pollo que traiga 7 en lugar de las 6 habituales. Puede parecer una tontería, pero con buena música se lleva mejor el tormento de comprar y aguantar las interminables filas que se montan mientras la mayoría de cajeras se toman el café en el bar de al lado. Hoy estaba cogiendo un buen cargamento de cafeína y estaba sonando un disco que, he deducido, debía ser algo así como los grandes éxitos de Crowded House, una banda por la que en su momento me dio, y muy fuerte además, pero que llevaba sin escuchar siglos. Cuando he vuelto a casa le he echado una ojeada al blog y me he sorprendido al ver que no he dejado ni una sola canción suya, y teniendo en cuenta los temazos que escribieron, he sentido la necesidad de hacer justicia con ellos inmediatamente. Crowded House es una banda australiana-neozelandesa que hace ya más de una década pusieron fin a otros tantos años en activo. Mi canción favorita del grupo, como para la mayoría de la gente, es Don´t dream it´s over, un tema precioso que junto a Wether with you supuso el mayo éxito de estos chicos de las Antípodas. Para mí, que llevaba tanto tiempo sin escucharla, es un placer volver a encontrarme con ella y comprobar que sigue igual de guapa que siempre...