Como ya sabéis, Justin Vernon -más conocido como Bon Iver- publicó su segundo álbum de estudio hace un año. Este barbudo songwriter, que comenzó a darse a conocer gracias a un disco que compuso en una cabaña, en las montañas, alejado de todo vestigio humano e inspirado por una dolorosa ruptura, volvió al estudio para grabar un LP de título homónimo con el que consiguió dar un paso más en su carrera y que le hizo alzarse con un prestigioso premio Grammy. Bon Iver vuelve ahora con el tercer sencillo de su último trabajo, un disco que, como os digo, le ha servido para dar el paso definitivo y convertirse en uno de los artistas más admirados y respetados de la escena folk internacional. Justin ha escogido Towers para la grabación de su nuevo videoclip, y a juzgar por el espectacular resultado final, no podía haber elegido una opción mejor. No se lo pierdan, amigos. ¡Feliz lunes!
Aunque el segundo disco de Bon Iver no será publicado hasta el próximo 20 de junio, el álbum lleva dando vueltas a lo largo y ancho del mundo desde hace semanas, y es que internet, para los músicos, tiene sus cosas buenas y sus colas malas. El señor Justin, que nos conquistó a todos con su delicioso, obligado, conmovedor y ya clásico For Enma, Forever Ago, ha salido de la cabaña donde convirtió cada una de sus lágrimas en canciones y vuelve a la primera línea de fuego con su segundo LP, un trabajo donde vuelve a traspasarnos con su sensibilidad, atrapándonos en esa atmósfera de melancolía en la que tan bien se maneja. Esta vez, Justin decidió grabar su disco en una sala veterinaria por la excelente acústica que había, y ha logrado firmar diez nuevas canciones con algo más de cuerpo y equipaje que sus predecesoras, diez nuevas joyas que lo mantienen firme en el Olimpo de los dioses folk de la actualidad. Hoy quiero compartir con vosotros Calgary, el primer single extraído de Bon Iver -así es como se llama el LP- y con su correspondiente videoclip, grabado por Freddie Paul quien ha trabajado con gente como los Fleet Foxes o Sufjan Stevens. Imprescindible, como siempre.
Después de un invierno falso que apenas ha dejado frío, cuando empezaba a oler a primavera, hoy ha amanecido nevando. Y yo, cada vez que veo nieve por la ventana pienso irremediablemente en un disco; For Emma, Forever Ago, de Bon Iver. Como sabéis, Justin Vernon, después de romper con su novia, decidió pasar tres largos meses en una pequeña cabaña en un lugar recóndito del estado de Wisconsin. Allí se fue con lo justo para poder vivir; mantas para evitar el frío, comida, algunos libros, discos y películas y, cómo no, material para grabar de manera humilde las canciones que pudieran surgir en la soledad de la montaña, con el blanco silencio de la nieve rodeándolo todo. Allí sufrió una mononucleosis que lo tuvo postrado en la cama durante semanas, pero también encontró la manera de darle salida a todo el dolor que le había producido la ruptura con Emma, y además, aunque de manera casual, encontró un nombre para su proyecto que le viene como anillo al dedo. Porque Bon Iver (según dicen lo cogió prestado de un capítulo de Doctor en Alaska en el que, después de la primera nevada del año, los vecinos se deseaban un bon hiver, o lo que es lo mismo, buen invierno en francés) suena a frío, a soledad, a un invierno interminable que sólo encuentra el calor en la preciosa voz de este singular artista. Con ustedes, el mismísimo Bon Iver, la voz que vino del frío...
Los domingos no son un día cualquiera, y conviene saber llevarlos. Desde hace años pensaba que la sensación de nostalgia que me apresa el último día de la semana se debía sobre todo al hecho de tener que coger el autobús y venirme a la ciudad, pero está visto que debe haber algo más profundo, y es que hoy me siento como todos los domingos, pero sin haberme movido de casa en todo el fin de semana. Hoy la tarde rueda lenta, la calle parece muerta y hasta el cielo parece sufrir esa melancolía que se cuela y empapa las paredes de mi húmeda y oscura habitación. Hoy, más que una canción necesitaba una banda sonora, y es que hay música que suena a lluvia, café con leche y cigarro, o al menos es así como mejor suenan, como más se disfrutan. Música para domingos, lluviosos a poder ser...
Bon Iver es el nombre de la banda indie folk liderada por Justin Vernon, secundado por Mike Noyce y Sean Carey. Con un sólo disco publicado hasta la fecha (For Emma, forever ago) hace ya dos años, Vernon y compañía consiguieron meterse en el bolsillo a la crítica especializada y a gente que, como yo, caímos rendidos ante el irresistible encanto de un disco lleno de sensibilidad. For Emma, forever ago tiene un curisosa historia, igual que el nombre de la banda; después de haber participado en algun que otro proyecto musical, Justin enfermó de mononucleosis (la famosa enfermedad del beso), y fue durante la convalecencia cuando comenzó a componer las canciones. En un principio quería descansar, mantenerse alejado de la música, pero la soledad que sentía al estar enfermo le fue envolviendo, y obligándole de alguna manera a componer. Fue en esos meses cuando se le ocurrió el nombre del grupo, y es que Vernon devoraba la serie Northern exposure, y en uno de los capítulos, un grupo de habitantes de Alaska les desean a otros un feliz invierno (en francés, Bon Hiver) tras la primera nevada del año. Le encantó la expresión fonéticamente, y como además estaba cargada de sentido, se la apropió quitándole la h. Anécdotas aparte, el disco es de producción simple pero cuidada, casera a más no poder, y es que Justin se encarga de todo el proceso de las canciones, y se niega a utilizar técnicos o productores porque piensa que él lo puede hacer perfectamente. Y de momento, lo demuestra... Flume, de Bon Iver...