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domingo, 6 de septiembre de 2009

Pereza - Aviones (2009)


Dos semanas después de que Aviones saliera a la venta, después de leer cientos de críticas, escuchar decenas de entrevistas y darle unas cuantas vueltas al disco, las sensaciones siguen siendo las mismas que tenía tras las primeras escuchas. El disco no gana con el tiempo, pero tampoco pierde, y sigo pensando que Rubén y Leiva se han quedado a las puertas de hacer algo grande. Exceptuando algunos arreglos de banjo, mandolina o pedal stell, no hay ni rastro del tan cacareado sonido americano, y sigo pensando que diecisiete canciones son demasiadas, más aún cuando algunas de ellas no llegan ni a la suela de los zapatos de otras. Aún así, Pereza pone encima de la mesa unas cuantas canciones que yo incluiría entre las mejores de su carrera, y la propuesta musical que presentan esta vez se acerca más a lo que yo quiero escuchar, aunque de alguna manera se hayan quedado a medio camino.
El disco arranca muy bien, con una gran canción como es Windsor, una de las mejores del disco, y continúa con el single, Violento amor, un tema notable al que le pongo dos inconvenientes; los falsetes de Leiva no me acaban de gustar, y el solo de pedal steel que se marca el maestro Raya me suena demasiado parecido al de Caminando en círculos. Lady Madrid es para mí la mejor del disco, un tema que suena a himno y que seguro que será uno de los momentos álgidos de los conciertos de la gira que están a punto de comenzar. En 4 y 26 aparece por primera vez Rubén, y aunque yo soy el más acérrimo defensor de sus canciones, he de reconocer que en Aviones la distancia que le separa de Leiva se hace mayor aún. Amelie, pese a los arreglos calamarianos (imposible no pensar en Estadio Azteca), es para mí la mayor decepción del álbum, un tema que en su versióna acústica de Baires parecía perfecta y que con la colaboración de Andrés ha perdido muchísimo. Por más que lo intento, no veo este dueto. Pirata y Leones son temas que podrían haber reservado para otra ocasión mejor, no las veo con el nivel de sus compañeras de disco y pienso que son intrascendentes, no tienen peso ni sitio. En Backstage vemos a un inspirado Rubén, y cede el paso a una de las fases claves del disco, un tridente de canciones memorables; Champagne es un temazo mayúsculo, otra de las que incluiría entre las grandes de su repertorio, Que parezca un accidente es como un manual del perfecto estribillo, y en La chica de Tirso Leiva nos enseña su lado más sensible y melancólico. La última parte es la más floja del disco, y solamente destacan El día que no pueda más (otra gran canción de Leiva) y la última, Llévame al baile, con la magistral guitarra de Ariel Rot. Temas como Voy a comerte, Escupe o Señor Kioskero son canciones que metería en el saco de las de relleno, y es que no aportan nada nuevo ni especial.
El resultado final es un buen disco que, con el descarte de unas cuantas canciones, rozaría el sobresaliente, pero que, como he dicho, acaba resultándome largo y siempre acabo con las ganas de saltarme algunas canciones cuando lo escucho. Pereza ha dado un paso hacia la madurez, pero creo que se han quedado entre dos aguas, y no han querido quitarse de encima algunas canciones con su sello gamberro y comercial habitual (indispensable para seguir sonando en la radios y enamorar a quinceañeras). No soy amigo de las comparaciones, pero si he de elegir entre Aproximaciones y Aviones, me quedo con el primero, pese a que el segundo tiene algunos temas mejores que cualquiera de los del anterior. Se me queda buen sabor de boca, sí, pero también la impresión de que Rubén y Leiva pueden volar más alto de lo que ahora lo hacen.

Lo que me gusta: Lady Madrid, Windsor, Champagne y Que parezca un accidente, temazos en los que Pereza enseña su mejor cara. El formato del disco, similar al del vinilo. El precio, es difícil encontrar un disco más un dvd por menos de 15 euros, y se agradece. La portada, me encanta la fotografía. Leiva, que demuestra que es un maestro una vez más.

Lo que no me gusta tanto: Señor kioskero, Escupe, Pirata o Voy a comerte, intrascendentes todas ellas. Que en muchas criticas se hable de Dylan o Tom Petty al referirse al sonido del disco, un respeto a los mayores, por favor. El descarado Quiquismo que desprenden algunas canciones, y es que, a quien buen árbol se arrima...

Nota final: Un buen disco de un grupo que, como el más vago de los estudiantes, enseña grandes detalles pero, de momento, sigue guárdandose lo mejor de sí, quizá para el próximo curso. ¡Un 7´5 para Rubén y Leiva!

"Lady Madrid"



"Champagne"



"Amelie"

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Sidonie - El incendio (2009)


Un par de semanas después de que el quinto álbum de Sidonie saliera a la venta, las sensaciones que me sigue dejando El incendio siguen siendo muy buenas. El disco de amor de Sidonie, como los propios miembros del grupo lo llaman, es un disco de pop en estado puro, donde las buenas melodías y los estribillos son los protagonistas de las doce canciones que dan forma a éste álbum masterizado en los mismísimos estudios de Abbey Road. Con este nuevo trabajo los catalanes se han quitado todo tipo de complejos y le han dado eco a lo que les dicta el corazón, escribiendo alguna frase que puede llegar a resultar pastelosa (me salen rosas de la boca cuando me preguntan por tí, por ejemplo), pero en la que veo cierto toque de ironía, y el resultado son canciones sinceras, frescas y, sobre todo, bonitas (sí, bonitas es la palabra).
El disco arranca con El incendio, uno de los singles más acertados de los últimos tiempos, una canción frenética que les ha llevado a ser uno de los discos más vendidos de las últimas semanas. El incendio tiene fuerza, potencia, una gran melodía y un estribillo despiadado. La sombra, con un sonido arenoso y unos coros espectaculares, es otro de los grandes temas del disco, una canción que va elevándose cada vez más a medida que la voy escuchando. Un día más en la vida es la niña de mis ojos, mi canción favorita del disco, el estribillo que llevo tarareando desde la primera vez que le hinqué el diente. Ésta canción es la muestra perfecta de cómo la melodía gana la partida al texto en este disco, y de que lo simple, a veces, puede ser más efectivo que lo complejo y retorcido. Algo nos pasará pasa por ser uno de los temas más intrascendentes del disco, y aún así irradia esa belleza pop que se respira en cada una de las canciones. Por tí es como meterte a la boca un terrón de azúcar y cientos de gominolas, lo que no impide que sea otro de los mejores temas del disco, y el más amoroso con diferencia. Viva el loco que inventó el amor es otra canción que no me aporta gran cosa, más cercana al rock callejero que a otro género, y Al viento brilla con fuerza gracias sobre todo al hammond que suena al comienzo. Si querer, de letra y estructura sencilla, mantiene perfectamente el nivel del álbum, y deja paso a Nueva York, un cuadro de la ciudad norteamericana que te hace cruzar el charco al ritmo del country-rock. En mi garganta es una canción deliciosa que arranca al ritmo de una gran mandolina, otro de los grandes aciertos de El incendio, con otro de esos estribillos que se convierten en tu sombra desde el momento en que se te ocurre darle al play. El adiós es una despedida, el tema encargado de echar la llave y bajar la persiana metálica, la mejor manera posible de cerrar el círculo de un disco que ha animado el final de este corto verano.
El incendio es un disco de notable alto, un álbum muy a tener en cuenta por los amantes del pop de toda la vida. No es un disco para llorar, El incendio te invita a reír y, sobre todo, a sentir. Buen trabajo, chicos.

Lo que me gusta: Canciones como En mi garganta, El incendio o Por tí, temazos todos ellos. El buen rollo que destila el disco. Que, una vez más, el señor Ricky Falkner tenga algo que ver con un disco que me encanta. Pensar que, si no pasa nada, en dos semanas los veré en directo y comprobaré si saben defender las canciones como éstas merecen. El gran videoclip que, una vez más, se ha currado Lyona, la mujer más creativa a la hora de poner imágenes a canciones.

Lo que no me gusta tanto: La extrema previsibilidad en algunas letras. Que los 40 Principales se los quieran agenciar como su descubrimiento. Que mi madre me diga que Marc canta fatal cada vez que osa a entrar en mi habitación cuando los escucho. ;)

Nota final: Como he dicho antes, notable alto, un 8´5, que no está nada mal.

"El incendio"



"En mi garganta"



"La sombra"