
Dos semanas después de que Aviones saliera a la venta, después de leer cientos de críticas, escuchar decenas de entrevistas y darle unas cuantas vueltas al disco, las sensaciones siguen siendo las mismas que tenía tras las primeras escuchas. El disco no gana con el tiempo, pero tampoco pierde, y sigo pensando que Rubén y Leiva se han quedado a las puertas de hacer algo grande. Exceptuando algunos arreglos de banjo, mandolina o pedal stell, no hay ni rastro del tan cacareado sonido americano, y sigo pensando que diecisiete canciones son demasiadas, más aún cuando algunas de ellas no llegan ni a la suela de los zapatos de otras. Aún así, Pereza pone encima de la mesa unas cuantas canciones que yo incluiría entre las mejores de su carrera, y la propuesta musical que presentan esta vez se acerca más a lo que yo quiero escuchar, aunque de alguna manera se hayan quedado a medio camino.
El disco arranca muy bien, con una gran canción como es Windsor, una de las mejores del disco, y continúa con el single, Violento amor, un tema notable al que le pongo dos inconvenientes; los falsetes de Leiva no me acaban de gustar, y el solo de pedal steel que se marca el maestro Raya me suena demasiado parecido al de Caminando en círculos. Lady Madrid es para mí la mejor del disco, un tema que suena a himno y que seguro que será uno de los momentos álgidos de los conciertos de la gira que están a punto de comenzar. En 4 y 26 aparece por primera vez Rubén, y aunque yo soy el más acérrimo defensor de sus canciones, he de reconocer que en Aviones la distancia que le separa de Leiva se hace mayor aún. Amelie, pese a los arreglos calamarianos (imposible no pensar en Estadio Azteca), es para mí la mayor decepción del álbum, un tema que en su versióna acústica de Baires parecía perfecta y que con la colaboración de Andrés ha perdido muchísimo. Por más que lo intento, no veo este dueto. Pirata y Leones son temas que podrían haber reservado para otra ocasión mejor, no las veo con el nivel de sus compañeras de disco y pienso que son intrascendentes, no tienen peso ni sitio. En Backstage vemos a un inspirado Rubén, y cede el paso a una de las fases claves del disco, un tridente de canciones memorables; Champagne es un temazo mayúsculo, otra de las que incluiría entre las grandes de su repertorio, Que parezca un accidente es como un manual del perfecto estribillo, y en La chica de Tirso Leiva nos enseña su lado más sensible y melancólico. La última parte es la más floja del disco, y solamente destacan El día que no pueda más (otra gran canción de Leiva) y la última, Llévame al baile, con la magistral guitarra de Ariel Rot. Temas como Voy a comerte, Escupe o Señor Kioskero son canciones que metería en el saco de las de relleno, y es que no aportan nada nuevo ni especial.
El resultado final es un buen disco que, con el descarte de unas cuantas canciones, rozaría el sobresaliente, pero que, como he dicho, acaba resultándome largo y siempre acabo con las ganas de saltarme algunas canciones cuando lo escucho. Pereza ha dado un paso hacia la madurez, pero creo que se han quedado entre dos aguas, y no han querido quitarse de encima algunas canciones con su sello gamberro y comercial habitual (indispensable para seguir sonando en la radios y enamorar a quinceañeras). No soy amigo de las comparaciones, pero si he de elegir entre Aproximaciones y Aviones, me quedo con el primero, pese a que el segundo tiene algunos temas mejores que cualquiera de los del anterior. Se me queda buen sabor de boca, sí, pero también la impresión de que Rubén y Leiva pueden volar más alto de lo que ahora lo hacen.
Lo que me gusta: Lady Madrid, Windsor, Champagne y Que parezca un accidente, temazos en los que Pereza enseña su mejor cara. El formato del disco, similar al del vinilo. El precio, es difícil encontrar un disco más un dvd por menos de 15 euros, y se agradece. La portada, me encanta la fotografía. Leiva, que demuestra que es un maestro una vez más.
Lo que no me gusta tanto: Señor kioskero, Escupe, Pirata o Voy a comerte, intrascendentes todas ellas. Que en muchas criticas se hable de Dylan o Tom Petty al referirse al sonido del disco, un respeto a los mayores, por favor. El descarado Quiquismo que desprenden algunas canciones, y es que, a quien buen árbol se arrima...
Nota final: Un buen disco de un grupo que, como el más vago de los estudiantes, enseña grandes detalles pero, de momento, sigue guárdandose lo mejor de sí, quizá para el próximo curso. ¡Un 7´5 para Rubén y Leiva!
"Lady Madrid"
"Champagne"
"Amelie"
